No tengo un método, trabajo desde la individualidad y la esencia de cada persona

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No tengo un método, trabajo desde 

la individualidad y la esencia de cada persona

 

 No tengo un método, trabajo desde la individualidad y la esencia de cada persona

 

Hoy quiero que me conozcas un poco más, que sepas cómo trabajo y cuál es mi enfoque a la hora de acompañar en los procesos de duelo, en la maternidad o en cualquier situación en la que trabajo sea de forma profesional o incluso personal.

No tengo un método, trabajo desde la individualidad y la esencia de cada persona.

Yo no tengo un método de trabajo como tal, no me gustan los métodos, ni soy partidaria de ello.

Considero que hablar de método es encasillar, etiquetar o colocar en un mismo lugar a todo el mundo, y ni todos somos iguales, ni estamos en el mismo momento, proceso o lugar…

 

Por tanto, aplicar un método para todos, es aplicar una regla común, igual, para personas diferentes y esto me puede llevar a resultados distintos sí, pero que nada que tienen que ver con la realidad, circunstancia o necesidad individual y personal de cada ser.

Cada un@ de nosotr@s tenemos un origen, un bagaje, unas experiencias, unas emociones, unas sensaciones que cargamos en nuestra mochila y que nos limitan, nos bloquean o incluso, son los detonantes en determinados momentos concretos de nuestra vida y no son iguales para todos.

 

Y por este motivo a mí me gusta trabajar de una forma particular y más concreta.

Me gusta hacer una radiografía personal e individual (junto a la persona que acompaño, sin juicios, ni prejucios) para saber y conocer el origen del que partimos y desde ahí poder trazar junt@s un plan de ruta a seguir.

Un mapa de ruta adecuado, sobre el cual avanzar, sabiendo y conociendo en qué terreno piso, qué me puedo encontrar y sobre todo sabiendo hasta dónde puedo llegar.

Siendo consciente en todo momento de no sobrepasar los límites de mis competencias y derivando siempre que sea necesario.

Y derivar a otro profesional, no es sinónimo de no saber hacer mi trabajo, sino realmente es trabajar sabiendo dónde están mis limitaciones y mis competencias, saber qué trabajos requieren mi ayuda cuáles no, saber en qué momentos he de parar y en qué momentos puedo actuar.

Detrás de este trabajo de acompañamiento, de apoyo, de ayuda al otro, hay una gran carga emocional que no se ve, mucho más que una carga física que si es palpable y se ve.

Hay situaciones en las cuales hay mucha vinculación con la persona o familia que se trabaja y hemos de saber gestionar toda la situación para que no nos desborde la situación y nos arrastre detrás sin poder ayudar.

Algo que puede pasar sobre todo cuando una parte de nuestros duelos o situaciones personales no las hemos resuelto y/o trabajado al 100%, y es algo que ocurre, pasa factura y nos arrasta si no sabemos parar a tiempo…

Por ello cuando trabajamos con personas, debemos ser honestas con nosotras mismas, fieles a nuestros propios principios, nuestra moral y por supesto sinceras con las personas que trabajamos para poder realizar un trabajo real, con transparencia y claridad en todo momento.

 

El duelo, la maternidad, la crianza, la educación, el cuidado a los padres, una separación, el final de la vida, el comienzo de la misma…

Podría seguir y hacer una lista muy grande de situaciones que nos podemos encontrar  y en todas ellas hay un denominador común y es con el que yo trabajo, con la persona, con su esencia, desde su individualidad y su necesidad concreta.

 

Cada uno de estos escenarios son la forma o el contexto a través de los cuales nos desenvolvemos y actuamos de una forma práctica, en nuestro día a día, como personas de forma individual, con las herramientas que tenemos, con lo que somos en ese momento y con los agentes externos e internos que puedan intervenir e interferir en esos procesos…

 

No tengo un método, trabajo desde la individualidad y la esencia de cada persona.

 

Por ello no me gusta aplicar un método para todas las personas, porque esa radiografía personal e individual no es la misma para todos.

Me gusta trabajar con personas, desde su individualidad, conociendo el origen del que cada uno necesita partir (que no siempre es el mismo para tod@s) y creando un mapa de ruta exclusivo, único para esa persona y momento concreto.

Un mapa de ruta que será vivo y que se podrá modificar conforme la persona lo vaya necesitando, por ello no me gusta usar un método, porque de algún modo encasilla o etiqueta algo que no es real.

Puede que en matemáticas sean necesarios métodos para llevar a cabo operaciones concretas, puedes que hayan métodos para realizar determinadas cosas de la misma forma dentro de un protocolo concreto, pero no siempre un método es el adecuado para todo, ni para todos.

 

Sería más fácil para mí usar un método, porque de esa forma sería como aplicar un esquema de trabajo único para todo el mundo, sin embargo no es así como yo trabajo, no es así como me gusta hacer mi labor y acompañar los procesos y tranformaciones de cada sujeto, de cada persona que llega a mí.

Yo trabajo con personas, y las personas tienen emociones, sentimientos, estados de ánimo y todo ello es algo vivo….

Son estados cambiantes, diferentes de unos a otros, que necesitan ser exteriorizados para cada persona de un modo concreto y por ello también necesitan ser acompañados y apoyados de un modo único cada persona y/o situación concreta.

Por ello:

No tengo un método, trabajo desde 

la individualidad y la esencia de cada persona

 

 

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Un abrazo!!


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