El día más feliz y el más triste de mi vida

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No me podía imaginar como en un momento el día más feliz se podía transformar en el día más feliz y el más triste de mi vida…

El día más feliz y el más triste de mi vida

Era viernes, un día caluroso de agosto y me sentía muy rara, llevaba días con sensación de ardor como si hubiera comido pepino y me repetía durante todo el día, pero no le dí mayor importancia.

Mi pecho estaba hinchado y mi barriga también, me estaba pasando comiendo durante aquellos días pero pensé bueno será el verano también…

Frente a un espejo fantaseaba con aquella promiente barriga y con el hecho de poder estar embarazada…, y me gustó, me sentí bien, pensando que dentro de mi, algún día podía haber un bebé creciendo y haciéndome sentir una mujer muy afortunada por ello.

Mi menstruación tenía que llegar varios días después y no llegó 🙂 uff que responsabilidad, cabía la posibilidad de que aquella fantasía podía no ser una fantasía sino una realidad y me sentí muy feliz a la vez que nerviosa y con dudas…

Me fui a la farmacia y me hice un test de embarazo, no recuerdo el motivo pero me lo hicieron en la farmacia directamente, aquellos minutos hasta recoger el resultado fueron interminables si o no  ¿qué saldría?

Bueno con el sobre en la mano no era capaz de abrirlo, mi marido me lo quitó de las manos y lo abrió encontrando en su interior una hoja en la cual ponía:

TEST DE EMBARAZO POSITIVO

 

Directamente nos fuimos a celebrarlo y nos fuimos a comernos unos churros con chocolate estábamos muy contentos íbamos a ser papás!!! La felicidad nos duró muy poco al rato comencé a manchar y a sentirme mal, ¿qué estaba ocurriendo dentro de mi? ¿Algo iba mal? Este día se convertiría en el día más feliz y el más triste de mi vida…

Nos fuimos al hospital, a urgencias maternales para ver que estaba ocurriendo, poder ponerle solución y poder seguir con nuestra felicidad.

Tras horas de espera en urgencias maternales, rodeada de mujeres embarazadas, mi ilusión se mezclaba con mi miedo y mi preocupación y a la vez me iba derrumbando ya que iba en aumento mi sangrado y con ello mi angustia y mis ganas de que me vieran ya y me dijeran que solo era un susto… Todavía me quedaba esperanza…

Por fin me llamaron, podía entrar pero sola, no podía entrar mi marido conmigo, uff sola ante aquella circunstancia desconocida y sin estar preparada para lo que pudiera pasar… Había un ginecólogo de pie, otro ginecólogo detrás del ordenador y una auxiliar ayudando al ginecólogo. Sentía miedo, nervios, quería saber pero uff, que sería…

Aquel hombre fue muy claro y directo no recuerdo su cara pero si sus palabras como puñales clavándose en mi: estás teniendo un aborto, es muy claro. 

Me derrumbé, me puse a llorar sin consuelo, sentía que aquel día era el día más feliz y el más triste de mi vida y durante cada segundo allí más sola me sentía ya que se escapaba esa vida sin poder hacer nada…

Y entonces me dijo: ahh no pasa nada eres muy joven ya tendrás otro. Por si acaso te voy a poner algo para que así lo elimines bien todo y si acaso en una semana vuelves a ver si lo has eliminado todo. Por si acaso haz reposo y vida muy tranquila para ver si se puede hacer algo, pero no lo creo. A volver a intentarlo…

Me sentí como un número más, no hubo un lo siento, un trato de empatía, todo era frío, como si tuviera prisa y yo molestara y me sentí muy mal.

Se me cayó el alma a los pies me acababa de enterar de que un bebé estaba dentro de mi engendrándose, gestándose, llevaba casi 5 semanas dentro de mi y no lo sabía, por eso me sentía así, sin saberlo mi cuerpo me hablaba pero no era consciente de aquellas señales…

Hoy se cumplen 8 años de aquel día, hoy si me siento empoderada, con la fuerza y con la seguridad que en aquel momento no sentía para haber vivido el duelo por mi hijo.

Por ello nunca he sido capaz hasta hoy de escribirlo, de compartir de forma pública, de sacar fuera esta vivencia, este día que fue el día más feliz y el más triste de mi vida…

Sentimientos contrarios, encontrados y un vacío en mi cuerpo, en mi alma y sobre todo viviendo todo este proceso en soledad, nadie me entendió, era mi hijo el que se fue, el que murió, el que lentamente salía de mi cuerpo ante mi impotencia de no poder hacer nada…

Me da igual que solo tuviera 5 semanas el dolor de una madre no se mide por semanas… Cada uno siente su dolor y no es comparable a otro, es el dolor que cada uno siente, el dolor de haber perdido a tus hijos y quedarte con el alma rota y los brazos vacíos…

Siempre estarás en mi corazón a pesar de que decidieras irte muy pronto!!

Has dejado un gran aprendizaje en mi!!

 

 

 

Un abrazo!!

 


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